Vértebra Cultural “la columna”

El reto de crear una nueva nación

Mi’nawee’ López

La reivindicación de los derechos culturales de las distintas naciones, maya, garífuna, xinka y mestiza. En Guatemala, algunos factores como el racismo, la discriminación, el clasismo y la globalización han condicionado el crecimiento y desarrollo de la nación y naciones que conforman la sociedad guatemalteca, provocando la pérdida de uno de los pilares fundamentales de las comunidades: su autoidentificación.

ANTIBIOGRAFÍA

Soy mujer xinka, con espíritu de lucha y firmemente convencida que la historia de nuestros pueblos y sus esfuerzos han sido el legado heredado para nuestra generación, y por lo cual dirigimos nuestra mirada hacia un mismo objetivo: el reconocimiento de nuestra identidad cultural. Las experiencias vividas desde niña y la academia me han llevado a profundizar dentro del conocimiento político y cultural; nuestra interrelación como individuos de una misma sociedad y el papel que pueden desempeñar mujeres, indígenas y jóvenes como actores emergentes en una nación. Las desigualdades y la discriminación forman parte de las cosas que me mueven, alcanzar una transformación y que no me gustan de Guatemala, una nación multicultural y plurilingüe, en donde existen abundantes recursos naturales y pobre en condiciones para el desarrollo humano y social. Creo plenamente en el empoderamiento de las mujeres, los pueblos indígenas y los jóvenes como factor de desarrollo. Mis raíces me motivan día con día a reivindicarme como mujer xinka, con principios y valores de un pueblo agradecido con la Madre Tierra por la vida. Compartir con la gente a través del servicio comunitario es una de las mejores cosas que mi cultura me ha enseñado; aprender de los conocimientos transmitidos por generaciones significa para mí recordar el valor del trabajo de nuestros ancestros, nos demuestran el pasado, para vivir el presente y prepararnos para el futuro.


El reto de crear una nueva nación

Las distintas manifestaciones de conceptos sobre nación se han hecho presentes en cada proceso de transformación social, a pesar de que se comprende como un concepto que identifica las expresiones de un grupo social de individuos en un espacio determinado, quienes conviven y comparten orígenes, historia, costumbres, tradiciones, idiomas y creencias para la formación de su propia “comunidad”, contextualizando la realidad o coyuntura de una sociedad. A su vez, esta comunidad refleja la conciencia de todos sus integrantes con base a los principios y valores que se adopten a lo interno, y que los caracteriza entre las demás naciones comunitarias de un país. 

En Guatemala, algunos factores como el racismo, la discriminación, el clasismo y la globalización han condicionado el crecimiento y desarrollo de la nación y naciones que conforman la sociedad guatemalteca, provocando la pérdida de uno de los pilares fundamentales de las comunidades: su autoidentificación.

La idea anterior descansa en el por qué para muchos la autoidentificación significa la determinación de sexo o género (masculino o femenino), para otros las habilidades o capacidades de una persona (audaz o sumiso) o bien, la pertenencia hacia un grupo social, económico o político (patriotismo). 

Sin embargo, la realidad es que la autoidentificación va más allá de estas afirmaciones, puesto que también se refiere a un proceso de reivindicación personal, en donde se hace una introspección de re-encuentro con las raíces y orígenes que marcan el devenir histórico del individuo, haciendo cuestionantes sobre: ¿quién soy?, ¿de dónde vengo? y ¿a dónde voy?.

De tal manera que permite conocer aspectos sobre quiénes fueron los ancestros que dieron vida a valores, creencias, costumbres, interpretaciones y formas de convivencia que marcan la historia personal, familiar y comunitaria de un pueblo. A consecuencia, el proceso de autoidentificación permite al individuo dar vida a lo tangible e intangible de la identidad de una nación, comprendiendo como una edificación social conformada por varias naciones que poseen sus propias creencias y prácticas de vida, sustentan la construcción del Estado.

Por otra parte, existen otras formas de conocer el devenir histórico de las comunidades, por medio de la enseñanza del idioma, la transmisión de conocimientos intergeneracionales, la práctica y socialización de la gastronomía, organizaciones sociales y de ferias patronales, a través de la existencia de agentes y familias comprometidas con su comunidad y cultura. 

Desde casa se aprende la importancia del valor y el respeto hacia el conocimiento ancestral, el legado de la familia y la comunidad, identificando el camino que cada individuo toma de acuerdo a su nivel de madurez y valoración comunitaria. 

Muchos jóvenes en la actualidad desconocen lo que implica un sentido de pertenencia de la nación, traduciéndose a vivir en un estado de negación hacia la aceptación de su realidad sociopolítica y los elementos que conforman su nación comunitaria. Esta realidad solo demuestra la fragilidad y fragmentación de un Estado, que niega el origen de sus naciones y, que en consecuencia justifica la presencia de un territorio que no corresponde a la composición sociopolítica de la sociedad guatemalteca. 

La pérdida acelerada de las identidades es un factor que afecta a la población en general, pero tiene especiales efectos en los jóvenes, porque derivado de la globalización y la discriminación se profundiza en desigualdad social, obligándoles a adaptarse a un contexto que no refleja su realidad, olvidando sus antecedentes familiares y a aceptar nuevas dinámicas sociales como extranjerismos, prácticas ladinizadoras, etc. para ser socialmente aceptados. 

A esta idea se le puede calificar como una eliminación social e identitaria del individuo, pues esto no permite el desarrollo colectivo, imposibilitando la vinculación de una nación comunitaria a nivel plural dentro de la nación guatemalteca.

Por tal motivo, el futuro de las comunidades que conforman la nación guatemalteca depende en gran medida de la actitud que tomen las y los jóvenes, con la posibilidad  de hacer cumplir el derecho de conocer su historia étnica y superar la aculturación que el mismo Estado promueve. 

En este contexto son indispensables las juventudes mayas, garífunas, xinkas y mestizas, para retomar el derecho a identificarse con el origen histórico de su nación y llevar día a día la puesta en práctica de principios y valores, que pueden dar origen a un nuevo proyecto que se sustente y concretice en el devenir histórico de los pueblos por medio de un nuevo paradigma de nación guatemalteca. 

El aprendizaje y conocimiento de causa permitirá que los jóvenes valoren las diferencias culturales y se sientan orgullosos de la nación que provienen, en la que se manifieste la igualdad de hecho y de derecho, saber que son parte de una sociedad pluricultural, que en consecuencia integra el Estado, para su deber ser consecuente con esa realidad sociopolítica, construir futuro inclusivo e igualitario, estableciendo un nuevo proyecto de nación; la nación pluricultural de Guatemala.