Vértebra Cultural “la columna”

El arte en situación de calle

Ana Alfaro

El arte, cuando no tiene espacios dignos, financiamiento y otros recursos para su fomento, creación, difusión y disfrute se podría decir que está en situación de calle, en abandono, vulnerable, sin acceso a lo mínimo. En Guatemala hace 44 años que no se construye un Centro Cultural de la magnitud del Teatro Nacional Miguel Ángel Asturias y tampoco se conoce alguna propuesta para un auditorio. El arte ha tenido que estar en espacios que no son idóneos y los pocos que hay son usados para otros fines.

ANTIBIOGRAFÍA

Una mujer que escribe, captura imágenes y observa. Y aunque todos los días digo, no voy a leer tantas malas noticias en los medios, siempre caigo. Mi profesión como comunicadora me ha permitido transitar varios caminos y el arte a desaprender. Aunque no soy buena bailando lo disfruto. Me gusta mucho leer, cocinar y viajar. Y desde que me encontré o me encontró la poesía, ha sido mi ruta favorita para transgredir.


El arte en situación de calle

En Guatemala, todos los días es posible ver o encontrarse a personas en situación de calle, esto es por falta de empleo, techo o comida, haciéndolas vulnerables, en abandono, sin accesos y garantías mínimas; el arte, también lo está. Ir a un concierto, obra de teatro, lectura de poesía entre otras expresiones artísticas que se han desarrollado en el país, pueden hacer notar el abandono; me refiero a la financiación, convocatorias y me centraré en la falta de espacios. Actualmente solo se cuentan con un par de teatros, contados centros culturales y espacios que no son ideales; estos deben compartirse con restaurantes, calles, plazas, centros comerciales y áreas al aire libre con limitaciones; horarios, condiciones técnicas, aforo entre otros, que no logran dar a las y los artistas ni al público un espacio digno. Contamos  con más pasos a desnivel, con nombres de dictadores e iglesias que se hacen llamar ciudades, que espacios para disfrutar del arte y las culturas. 

 

En Guatemala hay casi 2 millones (1) de vehículos que transitan la ciudad diariamente, un gran movimiento de autos y personas; sin embargo, existen pocos espacios de gran capacidad, para dar opciones de actividades culturales; excepto, por algunas comunidades religiosas y universidades privadas. Si pensamos a partir de los números anteriores, y lugares adecuados, las actividades artísticas están perdiendo miles de personas en público porque no hay espacios para recibirlos, sumando la falta de transporte público que circule luego de ciertas horas de la noche. 

 

Las productoras y agencias que se encargan de los conciertos, se ven limitadas a  utilizar lugares, en donde antes existía un bosque y ahora es adoquín o parqueos rodeados de locales blancos, apartamentos, o un campo de tierra y monte que cuando llueve ha demostrado que disfrutar un evento, es casi imposible. El 2022  demostró en su máximo esplendor que Guatemala carece de diversidad de lugares para realizar actividades artísticas. Las opiniones en redes sociales llamaron a la mayoría de eventos que se efectuaron por Cayalá y en el kilómetro 27 camino al Jocotillo como “el potrero” y “pantano”. Cada vez que un artista internacional se quiere presentar en el país, no se cuenta con espacios idóneos.

 

Otro ejemplo, para referirnos a los pocos lugares o mal utilizados; son las instituciones bancarias que han usado el Teatro Nacional para actividades de sus empleados, mientras los diputados han llegado a ocupar el lugar, para actividades como reuniones del pleno, las cuales han terminado en golpes y trifulcas como en 2020.(2) Ambos simplifican que los pocos espacios que se tienen, se utilizan para fines que no han sido hechos y a la vez, por una falta de estrategia de país, para el sector cultural. Tanto la iniciativa privada, como la pública, han ignorado considerablemente que el arte también genera economía y entre mejores instalaciones, más calidad e ingresos. Desde una mirada más local, la mayoría de municipios en Guatemala carecen de bibliotecas, espacios para realizar talleres, u otras actividades culturales, las pocas que existen tienen otros usos, son reducidos, descuidados o inexistentes. 

 

Si se quiere una industria cultural, es necesario invertir en la construcción de más espacios. No se puede ignorar más este problema. Han pasado 44 años desde que un Centro Cultural de la magnitud del Teatro Nacional Miguel Ángel Asturias no ha sido construido.  Los centros comerciales no hacen historia, ni arte; pero, están cobrando relevancia como si fueran el único lugar donde las personas pueden reunirse; y está bien, al existir activan otras economías, pero considero que no deben ocupar lugares que no les corresponde. 

 

Hay un mundo de posibilidades, para quedarnos utilizando exclusivamente “potreros”. No dejemos que nos quiten el momento de escuchar la música, la poesía, la actuación de un artista y gozar con miles de personas más ese momento, sin estar apretados, aguantando frío o calor, cuando se pueden buscar los medios para cambiarlo. El arte no puede estar más en situación de calle. Tanto las y los artistas como el público merecen un lugar digno para disfrutar del arte. 

 

 

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1 https://www.prensalibre.com/guatemala/comunitario/mas-de-2-millones-de-vehiculos-circulan-cada-dia-en-la-capital/

https://www.soy502.com/articulo/video-diputados-cerca-golpes-durante-sesion-teatro-6333